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MIRAGE HOLOGRAMA 3D1

MIRAGE HOLOGRAMA 3D

OPTIGONE
$ 41.900

Mirage: dos espejos cóncavos de precisión, de 23 cm de diámetro, forman una imagen real tridimensional perfecta. Los objetos aparecen flotando, con todos sus colores y en tres dimensiones. Lo puede mirar desde varios ángulos, pero... no puede tocarlo. La gente no querrá creer que no puede tocar lo que ve en frente de ellos.
"...despierta la curiosidad en un laboratorio de óptica...", "...descubrí que ayuda a los estudiantes a comprender las diferencias entre imagen real e imagen virtual...", "...ejemplo perfecto del hecho que no todo es exactamente como parece ser...", "...llama la atención en ferias científicas...", "...motiva a los estudiantes a examinar fenómenos que van más allá de la apariencia superficial..."

Una historia fascinante sobre los hologramas involucra la creación del primer holograma verdaderamente tridimensional por el físico húngaro-británico Dennis Gabor, quien es reconocido por haber inventado la holografía en 1947. Sin embargo, un evento más curioso ocurrió mucho después, en la década de 1970, cuando la holografía comenzó a ganar popularidad en el mundo del arte.

A principios de los años 70, el artista Salvador Dalí, conocido por sus obras surrealistas, se interesó por las posibilidades de la holografía. Dalí colaboró con científicos e ingenieros para crear arte holográfico, y en 1972 produjo una de las primeras piezas de arte holográfico titulada "Holograma del Cerebro de Alice Cooper". Este holograma presentaba al músico de rock Alice Cooper sosteniendo una estatuilla de la Venus de Milo con un cerebro de yeso en la parte superior. A Dalí le fascinaba la idea de crear una imagen que pudiera existir en tres dimensiones y que pudiera ser vista desde diferentes ángulos, lo que se alineaba perfectamente con su enfoque surrealista del arte.

Se cuenta que Dalí, siempre excéntrico, quería que el holograma incluyera un éclair de chocolate lleno de hormigas vivas, simbolizando la naturaleza efímera de la fama y la decadencia, pero esta idea resultó ser demasiado difícil de realizar. No obstante, la colaboración entre Dalí y Cooper llevó a uno de los ejemplos más tempranos y famosos de arte holográfico, demostrando cómo esta tecnología de vanguardia podía usarse para crear imágenes surrealistas y de otro mundo que se ajustaban a la visión artística de Dalí.

Esta colaboración es un ejemplo fascinante de cómo el arte y la ciencia pueden intersectarse de maneras inesperadas, con la invención de la holografía permitiendo a artistas como Dalí empujar los límites de lo que era posible en el arte visual.