MANÓMETRO DEMOSTRATIVO
El manómetro demostrativo de IEC es un instrumento de alta calidad diseñado para demostrar los fundamentos de todo manómetro. Está construido dentro de una carcasa de aleación robusta.
Está construido dentro de una carcasa de aleación robusta. La unidad incluye un anillo para colgarlo a la pared y un tubo de soplado manual para presurizar un lado del tubo en “U”. El usuario puede llenar el tubo con agua coloreada (agua con colorante de alimento) de manera tal que sea más fácil observar el nivel del agua.
Componentes:
Un manómetro con carcasa de aluminio con frente plástico. El largo del tubo en U es de 400 mm con graduaciones de hasta 200mm en cada lado del cero marcado en la mitad del manómetro. Tiene un tubo transparente alrgo para la fácil observación por parte de los estudiantes.
Un tubo de soplado para fijar y soplar manualmente o colocarlo en una corriente de aire para medir presiones muy pequeñas.
Un acople metálico para colocar en uno de los lados del tubo en “U” para fijar el tubo de soplado.
Tamaño: 560x100x38mm Peso: 0,7 Kg.
Una interesante anécdota histórica relacionada con un manómetro tiene que ver con la invención de uno de los primeros dispositivos para medir la presión de gases, desarrollado por el físico italiano Evangelista Torricelli en 1643. Este dispositivo, aunque no era un manómetro tal como lo conocemos hoy, fue el precursor del barómetro de mercurio y contribuyó al desarrollo de los manómetros modernos.
La historia comienza cuando Torricelli estaba interesado en comprender cómo funcionaba el vacío y la presión atmosférica. En esa época, había un enigma que desconcertaba a los ingenieros que intentaban bombear agua desde pozos profundos. Según la teoría de los antiguos griegos, el vacío no podía existir, y los sistemas de bombeo debían funcionar sin problemas. Sin embargo, los ingenieros descubrieron que era imposible bombear agua por encima de una cierta altura, alrededor de 10 metros. Nadie podía explicar por qué sucedía esto.
Torricelli, intrigado por el problema, decidió usar mercurio, un líquido mucho más denso que el agua, para experimentar. Llenó un tubo de vidrio largo con mercurio y lo invirtió en una cubeta llena del mismo líquido. Para su sorpresa, el mercurio no llenó completamente el tubo; en su lugar, el nivel del mercurio bajó, dejando un vacío en la parte superior del tubo, mientras el mercurio se equilibraba en un nivel más bajo.
Esta observación llevó a Torricelli a concluir que lo que estaba sosteniendo el mercurio en el tubo no era otra cosa que la presión del aire en la superficie del mercurio en la cubeta. En ese momento, Torricelli no solo había creado el primer barómetro, sino que también había demostrado que el aire tiene peso y ejerce presión. Esta fue una revelación monumental para la ciencia de la época.
Aunque el dispositivo de Torricelli era más un barómetro que un manómetro, sentó las bases para los futuros desarrollos de los manómetros, que miden la presión de gases o líquidos en sistemas cerrados. La historia de Torricelli revolucionó nuestra comprensión del vacío, la presión atmosférica y la mecánica de fluidos, y su trabajo sigue influyendo en la tecnología actual.
Una curiosidad de esta historia es que muchos de los contemporáneos de Torricelli estaban tan desconcertados por sus hallazgos que se referían al espacio vacío en el tubo como "el horror vacui" o "el horror al vacío", un concepto heredado de la filosofía griega que Torricelli finalmente desmontó.
