El arcoíris
Este fenómeno de la naturaleza nos acompaña desde la infancia. En un día de lluvia donde además está presente el sol, se confabulan la luz del sol con las gotas de agua para que nuestros ojos perciban el efecto de la refracción y reflexión de la luz en las gotas de agua. Efecto que, acompañado de la óptica geométrica, nos permite ver un arco de siete colores. Este arco en la realidad no existe, es una construcción ficticia producto de la óptica geométrica, que toma en cuenta nuestra ubicación, la posición del sol y la de las gotas de lluvia.
No tiene sentido caminar hacia sus extremos en busca de oro. Tampoco tiene sentido tratar de pasar debajo de él.
Para explicar este fenómeno empecemos recordando la ley de la refracción de la luz en el agua...
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